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viernes, 14 de septiembre de 2018

En la Cruz está la vida y el Consuelo

El 14 de septiembre se celebra la fiesta de la exaltación de la cruz. Como preparación, les propongo este poema de santa Teresa de Jesús, escrito para celebrar dicha festividad.



Así presentan el poema nuestros hermanos de Cipecar (centro de iniciativas de pastoral de la espiritualidad, con sede en Burgos):
Jesús va delante de nosotros, abrazando las cruces de nuestra humanidad, los dolores de todos los que sufren. ¡Cuánta ternura y compasión! La cruz, con Jesús, se convierte en fuente de vida. En la cruz muestra el amor hasta el extremo. Teresa de Jesús, canta los frutos de la redención. Teresa de Jesús nos invita, estemos como estemos, a poner los ojos en el Crucificado. Canta con un lenguaje desconocido para nosotros: La Cruz todos los males destierra de esta tierra. Es camino para el cielo. Es oliva preciosa, que con su aceite nos unge y nos da luz.

En la cruz está la vida y el consuelo, 
y ella sola es el camino para el cielo. 

En la cruz está "el Señor de cielo y tierra",
y el gozar de mucha paz, aunque haya guerra.
Todos los males destierra
en este suelo,
y ella sola es el camino para el cielo. 

De la cruz dice la Esposa
a su Querido
que es una "palma preciosa"
donde ha subido,
y su fruto le ha sabido
a Dios del cielo,
y ella sola es el camino para el cielo.

Es una "oliva preciosa" la santa cruz
que con su aceite nos unta y nos da luz.
Alma mía, toma la cruz
con gran consuelo,
que ella sola es el camino para el cielo. 

Es la cruz el "árbol verde y deseado"
de la Esposa, que a su sombra se ha sentado
para gozar de su Amado,
el Rey del cielo,
y ella sola es el camino para el cielo. 

El alma que a Dios está toda rendida,
y muy de veras del mundo desasida,
la cruz le es "árbol de vida"
y de consuelo,
y un camino deleitoso para el cielo.

Después que se puso en cruz el Salvador,
en la cruz está "la gloria y el honor",
y en el padecer dolor
vida y consuelo,
y el camino más seguro para el cielo.



miércoles, 4 de octubre de 2017

Los Motivos del Lobo Rubén Dario

Según las Florecillas de San Francisco, el lobo de Gubbio era un cánido feroz que asolaba la ciudad italiana de Gubbio, situada en Umbría, en la actual provincia de Perugia. De acuerdo con la narración, este lobo europeo era un depredador que había devorado tanto animales como personas. Presentaba tal ferocidad que nadie se aventuraba siquiera a salir de la ciudad. Francisco de Asís, movido por su compasión a los habitantes del lugar, actuó motu proprio sin que solicitaran su intervención: buscó al lobo y lo conminó en nombre de Cristo a no hacer más daño a nadie. Apenas el «santo de Asís» trazó la señal de la cruz, el lobo cerró la boca, dejó de correr, se acercó mansamente, y se echó a sus pies. Conducido por Francisco hasta la ciudad, el lobo vivió en ella durante dos años hasta su muerte por vejez. En alusión a este episodio, el lobo aparece en ocasiones como un emblema de Francisco de Asís,​ y el conjunto del santo y el lobo se observa en variadas representaciones iconográficas. La riqueza simbólica del relato se refleja en la multiplicidad de análisis y reelaboraciones de que fue objeto.



En la literatura, el relato inspiró la poesía de Rubén Darío titulada Los motivos del lobo. Este poema pertenece a la etapa de madurez literaria de Rubén Darío y fue publicado en Mundial Magazine en 1913, tres años antes de la muerte del autor.​ Por su carácter dramático y su estructura en siete partes, este poema es considerado una de las composiciones que demandan del intérprete un elevado nivel técnico y capacidad histriónica.
En la poesía, Rubén Darío se refiere al animal como el lobo de Gubbia. Se desconoce la razón precisa de la diferencia en el nombre de la localidad.​ Asimismo, la narración poética se aparta del contenido original de las Florecillas de San Francisco puesto que, en la poesía, el lobo retorna más tarde a su estado salvaje inicial como respuesta a las actitudes de los hombres.



La única variante notable entre el capítulo de las Florecillas y la versión dariana, reside en el desenlace. Según aquéllas, el hermano lobo murió de viejo, de lo cual se dolían mucho los ciudadanos, porque viéndolo andar tan manso por la ciudad se acordaban más de la virtud y santidad de San Francisco. En cambio, el genio de Rubén [Darío] se rebela contra lo objetivo de la piadosa y poética narración, para imprimir carácter absolutamente lírico a los acordes finales de su poema, haciendo que el lobo regrese a la montaña a causa de la maldad de los hombres.


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